
El viernes pasado se dio en varias ciudades importantes del país la marcha denominada “no queremos morir”. Una más de las tantas realizadas contra este gobierno y contra el fracaso, en todas sus formas, de la política peruana actual frente a los grandes problemas que aquejan a la población peruana.
La movilización respondió a la serie de asesinatos, atentados y casos de extorsión registrados en Lima y el en todo el país. Contó con la participación de varias organizaciones civiles de Lima, Ayacucho, Chiclayo, Piura, Trujillo, Tumbes, Huancayo, Arequipa, Cusco, ciudades donde la población salió a las calles exigiendo medidas efectivas frente a la creciente ola de inseguridad en todo el país.
En realidad, fue una protesta contra los delincuentes de corbata que hoy gobiernan el Perú por el voto popular del año 2021, y contra las organizaciones criminales extorsionadoras en todo el país. El grito en realidad es “No queremos morir” en manos de los delincuentes de la calle, ni en manos de los políticos que hoy están en el gobierno y en el Congreso de la República.
«Fue una protesta contra los delincuentes de corbata que hoy gobiernan el Perú por el voto popular del año 2021«
No es nada nuevo decir hoy, aquí, que el Estado peruano está siendo gobernado por una coalición delincuencial, corrupta, que le ha dado la espalda al país, porque en vez de pensar en el país están dedicados a establecer condiciones legales para quedar ellos impunes por sus delitos cometidos contra el estado peruano durante este gobierno y en los anteriores.
«Han creado leyes para dejar sin castigo a los violadores de derechos humanos; para que los traficantes se queden disfrutando de los bienes mal habidos»
Por ejemplo, han creado leyes para dejar sin castigo a los violadores de derechos humanos; para que los traficantes se queden disfrutando de los bienes mal habidos; para que los delitos de corrupción prescriban lo más pronto posible y se salven de la cárcel; para que a los delincuentes no se les haga allanamientos de domicilio; para que a los policías delincuentes no se les ponga en prisión preventiva; para que las familias afectadas por un funcionario/a no tengan defensa en sus juicios contra el Estado.
Esta última ley, la más perversa de todas, daría impunidad a Dina Boluarte por las muertes en el sur y a otros violadores de derechos humanos como policías y militares que actuaron contra la vida de las personas en las marchas. Todo este marco legal promulgado entre el 2023 y 2024, fue hecho para salvar a los políticos que hoy gobierna el país de la justicia. Estas leyes son aprovechadas por los delincuentes de las organizaciones criminales e ilegales.
Eso explica porque los políticos/as actuales invierten el tiempo, la estructura institucional y los recursos del Estado para escapar de la justicia, para salvar a sus amigos corruptos y para llegar nuevamente al poder y seguir teniendo impunidad de manera perpetua.
Dina Boluarte, Keiko Fujimori, Cesar Acuña, José Luna, Vladimir Cerrón, Rafale Lopez Aliaga, dueños de los principales partidos que hoy están en el Congreso han puesto al estado peruano al servicio de sus intereses oscuros y privados de sus partidos políticos y de sus negocios, como al servicio de las organizaciones criminales e ilegales. Sicariato y criminalidad hay en la minería informal, en los taladores ilegales de los bosques, en los extorsionadores.
«Los principales partidos que hoy están en el Congreso han puesto al estado peruano al servicio de sus intereses oscuros y privados de sus partidos políticos y de sus negocios«
Vale decir aquí que los primeros extorsionadores del país son la presidenta Dina Boluarte y los congresistas. La primera, le miente al país todos los días. El jueves, antes de las marchas, amenazó a la población, haciéndola recordar los dolorosos acontecimientos de diciembre del 2023 y enero del 2024. Su mensaje fue: si salen a las marchas, les puede pasar lo mismo, o eres caviar y terrorista. La presidenta extorsiona al Ministerio Público de manera permanente. Ya se fue su ministro José Santiváñez, gran extorsionador de la democracia peruana.
Los congresistas, por su parte, también son capos extorsionando. Para prevenir las marchas, los fujimoristas llamaron a los artistas. Gracias a la población que fue muy crítica con los dirigentes de los grupos musicales, estos tuvieron que ir a la marcha «No queremos morir».
Finalmente, esta movilización sigue mostrando lo mal que está el Perú en este momento. Podría estar mejor, si tuviéramos gobernante, ministros/as y congresistas de calidad, de primera clase, moralmente y profesionalmente buenos.
A pensar mejor para elegir en el 2026.